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1946: cuando la Semana Santa de Cabra comenzó a anunciarse al mundo
11.01.26 - Escrito por: Antonio Ramón Jiménez Montes
Hablar hoy del cartel más antiguo que conserva la Agrupación General de Hermandades y Cofradías de Cabra supone acercarnos a una imagen del pasado con matices que queremos destacar, entre ellos el origen de una forma de comunicar, de difundir y de proyectar la Semana Santa egabrense más allá del ámbito estrictamente devocional.
El cartel de 1946, editado apenas dos años después de la creación de la propia Agrupación, se convierte así en una pieza clave para comprender la historia reciente de nuestras cofradías y el modo en que comenzaron a presentarse ante la sociedad.
Como recogía Rafael Medina Navas en una comunicación presentada al Simposio de Religiosidad Popular en España celebrado en El Escorial en 1997, «hablar del cartel es hablar a su vez de difusión de un aspecto concreto que forma parte de nuestro patrimonio y donde está presente la historia, la cultura y el sentir de un pueblo». El cartel cumple, por tanto, una función social: transmitir y anunciar una celebración de marcado carácter popular como son las procesiones de Semana Santa, donde las cofradías se erigen en protagonistas imprescindibles.
En esa misma línea, Medina Navas subrayaba que, desde la creación de la Agrupación de Cofradías de Cabra en 1944, el cartel anunciador «está siempre en contacto con las tendencias y el contexto histórico en el que surge, tal como corresponde a una manifestación artística que se desarrolla dentro de unos parámetros establecidos». Cada cartel es, así, reflejo de su tiempo, de una sensibilidad concreta y de una manera determinada de entender la religiosidad popular y su proyección pública.
El primer cartel conservado
La documentación custodiada en el archivo de la Agrupación de Cofradías, no recoge constancia de ningún cartel anterior a 1946. Aquel año se utilizó una pintura de Alfonso Santiago, que sería reutilizada en 1953, para anunciar la Semana Santa de Cabra. A la vista del cartel, da la impresión de reflejar la imagen del Cristo de la Expiración, con una imagen de la Virgen a sus pies (apenas se ve la cabeza) un capuchón, un cirio encendido y un lirio, en un fondo de noche estrellada y con la leyenda «Semana Santa Egabrense - CABRA 1946».
Un cartel que está en línea con los primeros de los que se tiene noticia en otras ciudades, siendo pues una de las primeras actuaciones de la entonces Asociación de Cofradías, pionera de las de Córdoba y que siguió en este tema los pasos de la Federación de Granada, la Agrupación de Málaga o Córdoba y el ayuntamiento o Consejo de Cofradías de Sevilla. Un cartel que cumple 80 años y que supone una importante aportación a la publicidad cofrade de la Semana Santa de Cabra.
De los años intermedios -1947 a 1952- no se conservan ejemplares, si es que llegaron a editarse, del mismo modo que faltan carteles correspondientes a los periodos 1955-1964 y 1966-1968. Son muy interesantes también los de 1965 y 1966 que incorporan técnicas similares a las de las carteleras de cine de aquellos años y que recogen elementos genuinos de Cabra con símbolos cofrades más generales.
Esa itinerancia en la periodicidad del cartel, no significa que la Semana Santa careciera de difusión. La prensa local publicó en diversos años grabados y fotografías que anunciaban las tradiciones populares, convirtiéndose también en elementos divulgadores de la religiosidad cofrade y, al mismo tiempo, en valiosa crónica visual del siglo XX egabrense.
El cartel de 1946, sin embargo, posee un valor singular. No solo por su antigüedad, sino porque se sitúa en un momento decisivo: el de la reorganización de las cofradías y la voluntad de estructurar, coordinar y proyectar la Semana Santa desde una institución recién creada, la Agrupación de Cofradías de Cabra. Además, en un contexto de posguerra, el cartel se convierte en vehículo de convocatoria, en signo de identidad colectiva y en testimonio de una ciudad que buscaba reconstruirse también desde la fe y la tradición.
De la imagen devocional a la difusión patrimonial
Resulta significativo comprobar cómo, durante décadas, los carteles se centraron casi exclusivamente en las imágenes titulares de las hermandades. Hasta bien entrados los años ochenta, rara vez aparecían en ellos elementos patrimoniales de la ciudad, detalles de los cortejos o referencias al entorno urbano. La fotografía fue desplazando a la pintura y el protagonismo recaía en el primer plano devocional, dejando en segundo término templos, monumentos, calles o plazas.
La edición de estos carteles corrió en muchos años a cargo de la Comisión Municipal de Feria y Fiestas y de la entonces Asociación General de Cofradías, y posteriormente de la propia Agrupación, con el patrocinio del Ayuntamiento de Cabra. Se trataba, en todo caso, de un modelo claramente publicitario: anunciar la llegada de la Semana Santa, fijar fechas, despertar interés y convocar a la participación.
Este mismo espíritu se aprecia en la primera publicación monográfica conocida sobre la Semana Santa de Cabra, editada en 1947, un año después del primer cartel. Con textos de Juan Soca e impresa por M. Cordón, incluía fotografías de reconocidos autores locales y respondía también a ese deseo de difusión, siguiendo «el modelo publicitario que algunas empresas comienzan a realizar», como señala Medina Navas.
El cartel como tradición viva
La institucionalización del concurso para la elección del cartel, cuya primera convocatoria tuvo lugar en 1986 - siendo elegida entonces una fotografía del Cristo del Socorro- supuso un paso decisivo. Desde ese momento, el cartel deja de ser solo un encargo puntual para convertirse en un espacio de creación, participación y debate. El jurado asume cada año la compleja tarea de seleccionar entre numerosas obras, otorgándose además otros premios destinados al programa oficial y a destacar detalles de los cortejos y de la vida procesional.
Ni siquiera los años de pandemia interrumpieron esta tradición: en 2020 y 2021 se encargaron los carteles a los pintores locales Rafael Medina Navas y Manuel Aguilar Aranda, evidenciando que el cartel es ya un elemento imprescindible del calendario cofrade.
Mirar al origen para comprender el presente
Hoy, cuando la Semana Santa de Cabra ostenta el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional, y ante la próxima presentación del cartel de este año, el cartel de 1946 adquiere una dimensión renovada. Es el antecedente de una larga serie de imágenes que han contribuido decisivamente a la proyección local y exterior de nuestras procesiones, al fortalecimiento de una identidad común y a la consideración de la Semana Santa como patrimonio religioso, cultural, artístico y turístico.
Contemplar ese primer cartel conservado ayuda a reconocer el papel de autores, instituciones y cofradías en la difusión de la Semana Santa, y especialmente la labor de la Agrupación y la colaboración municipal para que, a través del cartel, junto con la fotografía, la prensa y las publicaciones- se difunda nuestra Semana Santa y se reconozca su valor social y su proyección más allá de nuestras fronteras.
Ochenta años después, aquel cartel sigue cumpliendo su función primigenia: anunciar, convocar y emocionar. Y, sobre todo, recordarnos que cada nueva imagen se apoya en una tradición que forma ya parte inseparable de la historia de la Semana Santa de Cabra y su difusión.
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